Oasis: Standing on the Shoulder of Giants (2000)

2.0

Standing on the Shoulder of Giants es un título sorpresivamente intelectual para un álbum de Oasis, así como su primera canción, “Fuckin’ in the Bushes”, suena sorpresivamente experimental para sus estándares. Pero hay una falla: a Noel le faltó una “s” al final de “shoulder” para citar correctamente a Newton, así como al álbum le faltan mejores canciones para aprovechar su producción prístina de Spike Stent (Madonna, Massive Attack, Moby, Yeah Yeah Yeahs) y su dirección más psicodélica.

Oasis, quien después de Be Here Now consistía solo de los hermanos Gallagher y el baterista Alan White, estaba en la obligación contractual de lanzar otro álbum pronto. Noel trabajó en este álbum como jamás ha trabajado en ninguna otra cosa, pero eso no implica un buen resultado: el pobre acabó desgastado, y encima todo casi todos los instrumentos él solo. Sería el primer álbum solista de Noel si no fuera porque tiene la primera canción hecha por Liam, “Little James”, sobre su primer hijo. Lástima que no es buena. La producción y la instrumentación hacen todo lo posible por elevarla a ser una épica pero no es suficiente.

Lo mismo ocurre con las demás canciones. Todo el álbum está a mid-tempo, pero ese no es el problema; el problema es que si le quitas la muralla de guitarras a canciones así, ya no suenan como los rockers gloriosos de los primeros trabajos de Oasis sino como espaciosos y soporíferos estribillos repetidos cansinamente sobre un fondo tan pulido que cae insulso. Se trata del álbum más experimental de Oasis, pero es al que más alma le hace falta. Ello no quiere decir que no haya buenos temas: “Where Did It All Go Wrong?”y “Sunday Morning Call” son dos baladas sentimentales logradas, y la primera es definida por su teclado poco usual en el sonido del grupo. La por muchos querida “Go Let It Out” ha sido negada hasta por Noel, y “Who Feels Love?” es la peor imitación de The Beatles que han hecho.

Standing on the Shoulder of Giants es blando e ingenuo en lo grandioso que pretende sonar (“Roll It Over”, con sus nada justificados seis minutos, y el track adicional “Let’s All Make Believe”). La intro enérgica de “Fuckin’ in the Bushes” es la única patada que tenemos para aguantar los cincuenta minutos, y no es suficiente. A su vez, es la única canción que ha trascendido del conjunto, y sólo para servir como intro a los conciertos post-2000 de Oasis. Aquí hay uno que otro número rock salvable, como “Gas Panic” o “Put Yer Money Where Yer Mouth Is”, pero son disminuidos por una producción que les quita todo el filo.

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