Arctic Monkeys: Suck It and See (2011)

3.5

Cuando vi por primera vez la portada de Suck It and See en aquel lejano 2011, me pareció terriblemente anodina. Años después, aprendí que la frase “suck it and see no tiene un cáracter felatorio como había supuesto, sino que se trata de una expresión británica que significa algo así como “atrévete a probarlo”. Sabiendo esto, la minimalista portada que parecía producto de la pereza del diseñador gráfico, se convierte en un brillante doble sentido visual. ¿Qué tienen para nosotros esta vez, Arctic Monkeys? Portada en blanco, misterio: atrévete a probarlo.

Es, en efecto, una sorpresa, pero una que nadie esperaba: Suck It and See es el trabajo más comedido, suave y accesible de Arctic Monkeys. A la primera escucha, lo odié; me pareció lánguido sobremanera. Por alguna razón, decidí darle otra oportunidad, y luego otra, y luego otra… al final, concluí que Suck It and See es de esos álbumes que a la primera escucha desagradan, a la segunda agradan, y de ahí en adelante tu cerebro los pide como cuota en lapsos regulares para su correcto funcionamiento por al menos un par de semanas.

La intención de este álbum no es rockear tan duro o tan loco como sus antecesores, sino crear un pop de bordes redondeados y no angulosos, con el rock vintage juntándose con la psicodelia, y todo ello sin perder la esencia del grupo. La meta está totalmente lograda: el songwriting aquí es fucking class, y las letras no pierden su usual calidad excepto en “Brick By Brick”. A su defensa, es un número tongue in cheek escrito especialmente como un reto, pues “siempre hacemos canciones con un millar de palabras” (Alex Turner).

El grupo ejercita sus músculos baladísticos canalizando el pop rock de los años cincuentas y sesentas, mezclándolo a ratos con su usual tribalismo post-punk, como en “Library Pictures” o “All My Own Stunts”, la cual tiene un memorable coro escondido entre el torbellino de guitarras y percusiones. También hay momentos verdaderamente hermosos, como el opener “She’s Thunderstorms”, una balada in crescendo cuyo erotismo y momentum son exacerbados por la insistente batería de Matt Helders.

A su vez, el tema titular es una balada agridulce que resulta en el momento más memorable del álbum. Y es que en la segunda mitad de Suck It and See, Alex Turner se consolida como un poeta más que como un simple letrista: hay tantas líneas memorables que citarlas sería extender demasiado la reseña. Está, por ejemplo, el ingenioso concepto de una relación condenada como un “vals a martinete” en “Piledriver Waltz”, donde se pinta un cuadro hermoso:

I etched a face of a stopwatch
on the back of a raindrop
and did a swap for the sand in an hourglass

Tenemos también el extremadamente conmovedor lamento de “Love Is a Laserquest”, las picarescas analogías del hermoso title track, y el conjunto de oxímorones del homenaje a The Strokes que es “That’s Where You’re Wrong”. Suck It and See es un paso atrás considerando la dirección en la que iba Humbug, pero en sus propios méritos, es una bellísima y salvaje obra de rock ‘n’ roll.

sias

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