Blur: 13 (1999)

3.0

Blur eligió a William Orbit (Beck, Madonna, Queen) como productor de su siguiente álbum, 13, tras escuchar su versión de “Movin’ On” en el álbum de remixes de Blur, Bustin’ + Dronin’. Esto representaría otro cambio de dirección a un terreno aún más experimental, donde atmósferas verdaderamente risqué con beats de hip-hop y abrasivas guitarras punk se vuelven un retrato de las tensiones entre los miembros del grupo y del rompimiento de Damon con Justine Frischmann de Elastica. Lejos estamos de los días de escribir sobre personajes: las letras son muy personales, notorio desde  “Coffee & TV” sobre el alcoholismo de Coxon y su sensación de estar perdido. En el vídeo musical, esto se ve representado de manera muy simpática con Milky; en la pesadillesca carátula del sencillo (una pintura de Coxon, al igual que la del álbum) los demonios salen a relucir.

Comenzamos con “Tender”, un gospel en éxtasis de siete minutos que ensalza al amor como lo mejor del mundo… solo para ser obliterado por completo con “Bugman”, un earfuck velvetiano con toneladas de distorsión sobre un solo casi metalero flotando por encima de todo. Es como “Song 2” en enervantes, y aún así pertenece al conjunto de canciones accesibles en el álbum, junto con el glam punk de “B.L.U.R.E.M.I.” y “Swamp Song”. Desde que el solo á la Reeves Gabrels de Coxon destruye “Coffee & TV”, toda la segunda mitad del disco está ahogada en un mar de confusión y electrónica que reta al escucha a prestar atención para desentrañar las estructuras de las canciones. El dolor que estas expresan se acumula hasta que en “1992” algo se termina de romper en una atronadora coda melancólica con efectos de sonido tormentosos.

Albarn no es muy explícito en cuanto a las situaciones que inspiraron las canciones, pero lo poco que llega a decir (you’d love my bed, you took the other instead) hace que la música te haga entender. Y es que las letras, aunque personales, son manifiestos vagos (let if flow, let it flowBattle, battle, battle… / Caramel, caramel…) que dependen del impresionismo de la música —presente hasta en el disonante de guitarra del tema más pop, “Coffee & TV”—. Hasta que el “arco” del disco llega a la aceptación con la bella “No Distance Left to Run”, 13 es pura textura, un disco retador que puede ser opresivo, pero que representa a la perfección los sentimientos que busca plasmar, al igual que una pintura.

13-blu

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