David Bowie: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)

4.0

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars es una de esas obras de arte capaces de cambiar vidas. No puedo sino hablar de mi propia experiencia: antes de escuchar estas once canciones, la música para mí no era más que un pasatiempo, y el maquillaje, indiscutiblemente, no debía tocar jamás a un hombre. Por ello, David Bowie nunca me había llamado la atención: no era más que otro sujeto raro que se pintaba, gesticulaba amaneradamente en las portadas de revistas de música vieja y aparecía con un rayo bicolor en la cara en las camisas de los hipsters.

Pero mi curiosidad pudo más que mis prejuicios, y sin tenerlo yo planeado, Ziggy Stardust curó mi corazón mientras pasaba por un drama de la adolescencia. Y ya no se iría de mi lado nunca, sirviendo de apoyo conforme los problemas crecían en escala a través del tiempo.

Esta es, también, la obra responsable de enseñarme el valor artístico del álbum. Anteriormente me era muy trabajoso dedicarle cuarenta minutos de mi vida a un conglomerado de canciones. Ziggy Stardust llega, con su duración perfecta, sin un solo tema, acorde o nota fuera de lugar, a demostrarme que media hora de música, bien degustada, puede tener un efecto en ti comparable al de ver una gran película, y uno que te puede acompañar a todas partes debido a su propiedad inmaterial. Mi obsesión con este disco desencadenó una en general con la música.

Sin Ziggy Stardust, no me hubiera atrevido nunca a darles mi opinión sobre media corchea siquiera.

Pero no hablemos más de mi historia sino de la que nos cuentan estas canciones, pues su influencia ha ido mucho más allá desde el día que salieron a la luz: Ziggy Stardust es un alienígena rockero bisexual que llega a la Tierra a cinco años de un inevitable apocalipsis ecológico para liberar a la juventud y salvar a la humanidad. Este álbum, así como la gira que lo acompañó, fueron la culminación de la fijación de Bowie con la ciencia ficción, el teatro japonés, y su propia automitologización y creación de un alter-ego: la fábula quintaesencial de la estrella de rock que había nacido con “Johnny B. Goode” llevada a sus últimas consecuencias. El mundo no sería el mismo tras la llegada del extraterrestre.

Como una bella pintura, Ziggy Stardust está enmarcado por un par de temas majestuosos de apertura y cierre.  Abre “Five Years”, una balada acompañada de una percusión robótica ahora icónica, florituras de piano y cellos dramáticos; la canción es fina en su paranoia, como si Bob Dylan delirara leyendo a George Orwell.

A soldier with a broken arm, fixed his stare to the wheel of a Cadillac
A cop knelt and kissed the feet of a priest
and a queer threw up at the sight of that

—El fin del mundo invirtiendo roles y estereotipos morales en “Five Years”

“Soul Love” es una pieza ligera con un ritmo latino y un juguetón juego de guitarra y saxofón. Narra tres anécdotas agridulces sobre tres tipos de amor: storge (amor familiar- una madre se arrodilla ante la lápida de su hijo muerto en guerra), eros (un chico y una chica hablan palabras que solo ellos entienden hasta altas horas de la mañana), y agape (amor por dios o amor incondicional, el cual siente a pesar de su ceguera y soledad).

Love is careless in its choosing 
Sweeping over cross a baby
Love descends on those defenceless
Idiot love will spark the fusion
Inspirations have I none
Just to touch the flaming dove
All I have is my love of love
And love is not loving

—”Soul Love” acompaña tropos conocidos (al amor no le importa a quien elige) con reflexiones más profundas (solo poseo amor por el amor, y el amor no es amar).

En “Moonage Daydream” el alien se anuncia a la Tierra con un himno para cantar a todo pulmón, acompañado con riffs intensos de Mick Ronson que se liberan en un solo glorioso que sube y sube hasta llegar a niveles estratosféricos. “Mantén tu ojo eléctrico en mí, nena —canta Ziggy—, pon tu pistola de rayos en mi cabeza”; los elementos de ciencia ficción se vuelven más y más tangibles. Estos llegan a su ápice en “Starman”, un número acústico con el coro más memorable del álbum, uno que mezcla de manera emblemática el mensaje social de la obra junto con su género narrativo:

There’s a starman waiting in the sky
He’d like to come and meet us
But he thinks he’d blow our minds
There’s a starman waiting in the sky
He’s told us not to blow it
Cause he knows it’s all worthwhile
He told me:
Let the children lose it
Let the children use it
Let all the children boogie

Ha llegado un hombre de las estrellas, le encantaría venir y conocernos, hará que nuestras mentes exploten. ¿Su mensaje? Dejen que los chicos sean libres. ¿Suena familiar? Bowie creó una historia y un personaje ficticio en Ziggy Stardust, pero a la vez adoptó su papel y su influencia en la vida real, cambiando para siempre todo el panorama popular. En efecto, hizo que nuestras mentes explotaran con su performance en vivo de este tema en Top of the Pops: de repente, vestirse de colores y maquillarse era cool, así como cantar sobre extraterrestres y naves espaciales, así como ser teatral en el escenario, así como… bueno, ser tú mismo en general.

“Lady Stardust” es una delicada pieza de piano, la canción más hermosa del disco, dedicada a Marc Bolan de T. Rex, el rival y amigo de Bowie en la era glam. Habla sobre una figura de ambigua sexualidad, motivo de burla por su “pelo largo y negro, su maquillaje y su gracia animal”, chicos se paraban en sus sillas para gritar sus puntos de vista, pero femme fatales emergían de las sombras para ver a esta extraña criatura mesiánica.

Tras una soñadora y triunfal “Star” (la obligatoria oda al rock ‘n’ roll de uno de los grandes clásicos del género), “Ziggy Stardust” es el giro dramático del tercer acto. Abandonamos por un momento la prédica y vemos a nuestro salvador extraterrestre desde un punto de vista externo: se nos habla de como su ego nacido de su indudable talento acaba destruyendo a la banda. When the kids had killed the man, I had to break up the band, nos dice el narrador anónimo, apuntando a que quizá las cosas se habían salido de control con la juventud que Ziggy buscaba influenciar, mandándolo a una depresión. “Sufragette City” cuenta el nadir de Stardust, un arremetedor blues rock que avanza a toda velocidad hacia un grito eufórico de Wham! Bam! Thank you ma’am!

Time takes a cigarette, puts it in your mouth
You pull on your finger, then another finger, then your 
cigarette
The wall-to-wall is calling, it lingers, then you forget
Ohhh, you’re a rock ‘n’ roll suicide

You’re too old to lose it, too young to choose it

“Rock ‘n’ Roll Suicide” es posiblemente la conclusión más apabullante que ha tenido un álbum luego de “A Day in the Life”, y eso que es mucho más sencilla. Sin demasiados trucos, un cántico de fondo acústico se eleva mientras entran los demás instrumentos en cada estrofa, subiendo en dramatismo, indicándonos nuestra imperfecta realidad pero motivándonos con otra que tampoco puede ser ignorada: no estamos solos. La catarsis es la finalidad del arte, y es aquí cuando la sentimos.

Un último acorde del cello soluciona la armonía dejada en tensión por la épica del colofón, dejándonos con una sensación de plenitud. Es una obra maestra en un álbum lleno de ellas. Cuando escuché lo escuché por primera vez, no me sentía bien, pero tuvo un mí un extraño efecto curativo, y eso que no estaba conciente de su temática ni de su contexto social ni conocía a Bowie realmente. Tras analizarlo, uno puede darse cuenta del porqué tiene este efecto, del porqué un bonche de temas pop pueden tener un lugar tan aclamado y tan amado por la crítica y por los fans de la música, del porqué es puesto por encima de trabajos mucho más experimentales hasta del mismo David.

Y sobre todo, del porqué esas personas de toda raza, edad y género extendían sus manos hacia Bowie, maquillado, pelirrojo y vestido en atuendos de vanguardia japonesa, en los vídeos que quedan de sus conciertos de la época, al lado de sus también legendarias Spiders from Mars: Mick Ronson, Trevor Bolder y Mick “Woody” Woodmansey.

Just turn on with me and you’re not alone 
Let’s turn on with me and you’re not alone
Let’s turn on and be not alone
Gimme your hands cause you’re wonderful
Oh gimme your hands.

ziggy_stardust

Anuncios

Un comentario en “David Bowie: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972)

  1. cada vez que escucho este álbum se siente como la primera vez, es maravilloso y la verdad no se como seria mi vida si no lo hubiese conocido hace ya varios años :,)

    buena review aunque… ni una mecion a “star” 😦
    otra cosa, en “moonage daydream” creo que el “alienígena” aun no aterriza en la tierra, mas bien es como si le cantara esa canción a la tierra. su aterrizaje seria mas bien en “starman”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s