David Bowie: Aladdin Sane (1973)

4.0

El escenario es una aleación de distopía futurista serie B mezclada con libido rocanrolero y romanticismo doo-wop: en un futuro post-apocalíptico, la humanidad ha olvidado las artes eróticas, y recurre a ver viejos vídeos porno de una era perdida para recuperar el conocimiento olvidado. La canción es “Drive-In Saturday”, y resume la filosofía de su álbum madre, Aladdin Sane: revisitar el sonido clásico del rock de los años cincuenta al estilo Bowie, un glam con efectos de sonido especiales en medio de las crujientes guitarras de Mick Ronson y los psicóticos teclados de Mike Garson, un pianista profesional de la escuela avant-garde.

En 1973, Ziggy Stardust reencarnó en Aladdin Sane (a lad insane: un sujeto insano), una figura igual de andrógina y emperifollada pero más paranoide. El concepto nació de la gira de Bowie por Norteamérica: “quería estar en el escenario interpretando mis canciones, pero por el otro lado no quería estar en esos autobuses con toda esa gente extraña”. La portada del disco es un simbolismo de esa dicotomía emocional, con el rostro pálido de David enmarcado por un mullet rojo y adornado con un rayo bicolor; hoy en día, es la imagen quintaesencial de Bowie en la cultura pop. No importa que dicho estilo haya durado menos de un año: en el período con las Spiders from Mars, su figura fue tan impactante para el zeitgeist que será la faceta principal con la que Bowie trascenderá, para bien o para mal, aún a pesar de que Aladdin Sane no sea el álbum más trascendental de su autor.

Aladdin Sane no es Ziggy, pero lo supera en cuanto a complejidad y agresividad, y es lo suficientemente bueno como para hacer que todo quien lo escuche porte la ya trillada camiseta con mucho más orgullo. “Watch That Man” abre con un torbellino de guitarras, piano y percusión con coros vivaces, abriendo con energía para el trance de “Aladdin Sane (1913-1938-197?)”, la cual concentra la neurosis del álbum en una improvisación de piano tensa, ecléctica y demencial, que regresa en tracks suntuosos como en el poético himno memento mori brechteliano “Time”, una de las grandes baladas infravaloradas de Bowie y su momento glam más barroco, más Queen. Los solos de las manos prodigiosas de Mike Garson son tan memorables que han opacado su nada desdeñable obra propia y colaboraciones con demás artistas. Sus florituras vanguardistas adornan sutilmente otros temas como el cover frenético de The Rolling Stones, “Let’s Spend the Night Together”.

Aladdin Sane es un álbum de hard rock pasado por varios filtros posmodernos, pero que se toma su tiempo para homenajear raíces. Además del cover de los Stones, tenemos “Panic in Detroit”, “Cracked Actor” y “The Jean Genie” que son construcciones blues en la vena de Bo Diddley. Todo culmina en un bellísimo tema de gusto erótico, un lamento adulatorio hacia una femme fatale en “Lady Grinning Soul”, un diamante de canción con arpegios de piano lisztianos que recorren todo el fondo, mientras toques flamencos a la guitarra acústica pelean por el protagonismo con la voz de Bowie, la cual hace culminar al álbum en la nota más alta que el artista ha cantado en toda su discografía.

aladdin-sane

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s