Beady Eye: BE (2013)

3.0

BE está revestido como un clásico. Su portada y las de sus sencillos, fotografías de Harry Peccinotti encantadoras, erógenas, atrevidas; su producción al mando de una de las figuras más vanguardistas de la escena actual, Dave Sitek. La banda a la que toda esta parafernalia está al servicio, una de las más conservadoras del rock, remanentes de los noventas que creen que están siendo rebeldes copiando un pasado que ya no le enciende fuego a nada. Naturalmente, BE fue ignorado de una manera tan brutal por todo mundo que la banda se separó, pero para sorpresa de los escuchas atentos, Liam, Andy, Gem, Chris, y el bajista Jeff Wootton (Brian Eno, Massive Attack, Damon Albarn) esta vez lograron, si bien no innovar, crear lo que le faltó a su debut: canciones con alma.

Liam se desenvuelve como compositor aquí de una manera notable, y si bien en la primera canción, “Flick of the Finger”, se nota como la ausencia de su hermano lo priva de que su buena idea tenga un buen puente o un coro, la bombástica producción experimental de Sitek eleva el tema a una épica repetitiva. “Soul Love” sería frustrantemente cliché y cursi si las capas de guitarra acústica y los tom toms no crearan una atmósfera tan sobrecogedora; esta es una de las mejores canciones que Liam ha hecho. “Face the Crowd” y “I’m Just Saying” son un claro intento de The Who, pero mentiría si les dijera que no son divertidas, así como les mentiría si les dijera que “Iz Rite” no es algo tierno y conmovedor de escuchar. La voz de Liam, ya dolorosamente limitada, le imprime una emoción a su esfuerzo por alcanzar las notas, especialmente en “Start Anew”, un closer enormemente sentimental que si bien es Lennon pintado por números, si de pastiches estamos hablando, es una obra maestra.

Aún hay momentos en los que uno rueda los ojos. Las letras, que nunca han sido un fuerte de los Gallagher y menos del menor, aquí son particularmente desafortunadas en ocasiones. La aparentemente dulce “Don’t Brother Me” es la estocada pasivo-agresiva más obvia que un Gallagher la ha hecho al otro, con su be a man siendo especialmente nefasto. “Second Bite of the Apple”, si bien es una de las mejores canciones del disco y un ejemplo de su buena producción, intenta demasiado ser ruda y épica. “Shine a Light” quiere ser un trance de psicodelia, pero es monótona e insulsa. “Ballroom Figured” es puro relleno acústico.

Y aún con todo eso, suelo disfrutar BE cuando lo escucho. Me atrevería a decir que funciona mejor como un todo que Standing on the Shoulder of GiantsHeathen Chemistry e incluso que Noel Gallagher’s High Flying Birds. A diferencia de estos, le falta un clásico, pero la experiencia es cohesiva y agradable, y todas estas canciones mejoraron muchísimo el repertorio de Beady Eye. Así sí me hubiera lanzado a un concierto suyo. Los tracks adicionales nos muestran cosas incluso más extrañas, como “Dreaming of Some Space”. A diferencia de Different Gear, este álbum si me lo pongo de vez en cuando y lo canto entero. Eso es de lo más que se puede decir sobre algo tan derivativo.

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