Pulp: We Love Life (2001)

3.5

Una de las palabras más comunes en las críticas de álbumes —positivas— posteriores a la fase más famosa de un artista o banda, es “madurez”. Comúnmente se habla de un cambio tanto en el sonido como en la temática de las obras, y uno se pregunta cómo un grupo tan apegado a las fijaciones de su frontman como lo es Pulp, podría alcanzar una madurez. This Is Hardcore es uno de cientos de álbumes sobre el lado oscuro de la fama, redimido por su apertura emocional y su compromiso final de ver hacia el futuro. We Love Life es ese mañana, y en muchas aspectos contrasta por completo con toda la obra de Pulp, desde el título hasta la producción de Scott Walker, uno de los héroes de Jarvis, que hace que las canciones florezcan centrándose en capas acústicas, cuerdas, y sintetizadores muy sutiles.

“Amamos la vida” es un manifiesto sorpresivo de parte de una banda caracterizada por tener una visión heroica pero oscura de la vida de la gente común. Y sin embargo, aquí estamos, con una carátula cálida y minimalista, diseñada por Peter Saville, con las cuatro letras del nombre del grupo gruesas, palpitantes, con vegetación y frutos brotando de ellas. Si esto no es suficiente para convencernos de que escuchamos a una banda madura, bastan los primeros segundos de “Weeds”: una guitarra acústica abre paso a un sintetizador que eleva el coro a otra dimensión, con una percusión militar de Nick Banks, una versión más mesurada del descontrol total de “Mis-Shapes”, haciendo símil de las clases obreras con hierba, vegetación, metiéndose en cada resquicio del pavimento a pesar de querer ser cortada de tajo.

A lo largo del disco es palpable la producción de Walker, enriqueciendo el sonido sin quitarle su sello personal, haciendo ver aún más visible la influencia de este en Cocker. Narraciones largas como “Weeds II (The Origin of Species)” o “Wickerman” adquieren una atmósfera sobrecogedora. Los motivos botánicos de las letras y la imaginería orgánica complementan el usual sentido del humor y acidez de Jarvis de manera que todo es más poético sin perder el encanto picaresco. En vez de que el sintetizador sea el que eleve a hits posibles como la bella y delicada “The Trees” o la tragedia de “The Night That Minnie Timperley Died” —otra canción sobre una chica joven y lanzada, esta vez basada en una pesadilla de Jarvis sobre un pervertido que asesina jovencitas en el calor de la vida nocturna—, son los arreglos de cuerdas y las guitarras eléctricas los que hacen que las canciones cobren vida, como flores abriéndose con la repetición.

Escuchar We Love Life tras algo tan depresivo como This Is Hardcore es satisfactorio. La parte oscura de la vida no se deja de lado en las canciones, pero se abraza y se toma como la parte de un todo. Here comes your bedtime story: mim and dad have sentenced you to life es el verso que abre “I Love Life”, pero Cocker al final declara que ama la vida a pesar de todo, y que luchará por ella, en gritos desgarrados y el clímax más atronador de una canción de Pulp. “Wickerman” es prácticamente un cuento sobre un amorío que surgió en Forge Dam, Sheffield: saltar a ríos, dejar que la corriente te lleve. “The Birds in Your Garden” y “Bob Lind (The Only Way Is Down)” aceptan al patético protagonista de las historias de His ‘n’ Hers aceptándose a sí mismo y dispuesto a mejorar, mostrando la lujuria de una manera mucho más sana.

Incluso cuando el corazón está roto, se mantiene o una sensibilidad (“Roadkill”) o un sentido del humor consciente y vivaracho, como en “Bad Cover Version”, que afirma que la nueva pareja de la ex del narrador es como un mal cover de una buena canción. No se detiene ahí, y lo compara con Tom y Jerry cuando pueden hablar, con los Rolling Stones después de los ochenta, la serie de TV de Planet of the Apes y una caja de cereal de marca propia de supermercado.

La discografía de Pulp cierra con “Sunrise”: I used to hate the sun because it shone on everything I’d done. La canción quiebra en un jam épico, una guitarra fluida transmitiendo alegría, coros vocales engrandeciendo el viaje hacia la recta final. La resaca deprimida de “Bar Italia” se ha ido. La esperanza desesperada de “The Day After The Revolution” ha llegado. Estamos en el amanecer. Aunque Pulp se haya separado en 2002, su separación fue pacífica, y su conclusión sabia, catártica, emotiva. We Love Life es un absoluto triunfo, con el mis-shape de Different Class aceptando la vida tal y como es.


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We Love Life

Artista: Pulp
Lanzamiento: 22 de octubre de 2001
Grabación: 2001
Género: Alternative rock
Duración: 53:55
Disquera: Polygram, Island
Producción: Scott Walker

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