Garbage: Version 2.0 (1998)

4.0

….[una] conciliación entre la alta tecnología y lo low-down [clásico], el sonido del ahora y de los recuerdos dorados.

—Garbage sobre su segundo álbum, Version 2.0

Concientes de que la mezcla de talentos musicales y cuantiosas capacidades en ingeniería de sonido había creado algo difícil de superar o de evolucionar en su debut de 1995, para su segundo álbum, los chicos (y chica) de Garbage decidieron simplemente hacer lo que ya habían hecho antes pero volviendo “las guitarras más ruidosas y las melodías más pop” (Butch Vig). Esa meta no fue precisamente lograda: la electrónica que en Garbage se asomaba en temas como “Queer” o “As Heaven Is Wide” toma el protagonismo en el apropiadamente titulado Version 2.0, y subyuga a todo sonido orgánico dándole un falso semblante de homogeneidad a las canciones.

A pesar de todo, ahí en la mezcla está todo lo que nos enamoró del disco rosa: los cambios caprichosos, las incontables ideas pegajosas que pululan en riffs y acompañamientos, y la sinceridad y profundidad emocional de las letras de Shirley Manson, quien esta vez escribió todas sin colaboración alguna de otros miembros. Es este aspecto, así como su voz, la que hace que la producción pruebe ser la adecuada para el material: la balada “Medication” no sería tan incisiva y tétrica si las guitarras eléctricas no entraran al fondo en el coro, como detrás de una pared de cristal, como serpientes furiosas nadando por debajo de la crisis mental de Manson.

Si Garbage era valiente en sus temas, Version 2.0 va incluso más allá. Las inmediatas tonadas y sus adornos vocales (aaah-aaahs, uh-uh-uhs, etcétera) engañan y nos hacen creer que estamos escuchando cosas mucho más banales. Las declaraciones de Manson, cuando pones atención y les das el peso que merecen, se tornan perturbadoras: es una decisión casi malévola que un opener tan dulzón como “Temptation Waits” termine tambaleándose en el puente y concluyendo con un legítimamente inquietante when I’m not sure what I’m living for. Estos versos no hablan por un personaje sino por la verdadera Manson, y las cosas que expresan tan reales y dolorosas como las letras de Cobain en un disco de Nirvana: “I Think I’m Paranoid” tiene una vena de ansiedad palpable, “When I Grow Up” declara, desesperada y casi sin creérselo, que “cuando crezca seré estable”, y “Special” es pura desilusión hacia una pareja que tampoco resultó ser lo que esperaba, no en un sentido superficial sino en uno más intelectual y de comprensión (do you have an opinion, a mind of your own?). Los hombres que habitan las canciones de Manson —y uno supone, su vida— son incapaces de siquiera rozar su superficie y mucho menos de ayudarle; terminan metiéndola en relaciones enfermizas con un dejo de abuso (and still you call me co-dependent, somehow you lay the blame on me).

Version 2.0 fue un álbum igualmente fresco en cuanto a las tecnologías que se emplearon en su creación. Entraron programas como Proo Tools y cada corte podía estar formado de cientos de archivos de sonido. Cada miembro grabó sus partes y se dedicó a producirlas, tomándose el tiempo de que todo quedara perfecto; el resultado es tan pulcro que llegaría a sonar mecánico y como un paso atrás involuntario si, como dije antes, Manson no dotara de tanta alma el contenido. Su excelente interpretación vocal llena de matices, exhalaciones e incluso gruñidos vuelve a la música una quimera energúmena a un centímetro del abismo (“Hammering in My Head” y la potente e incontenible “Push It”).

Hacia el final del disco, Manson pone la guardia más alta. En “The Trick Is to Keep Breathing” básicamente se dice a sí misma “respira” para poder ponerle todas las cartas en la mesa a su amante de pocas luces en “Dumb”. En “Sleep Together” cuestiona una proposición sexual explicándole al otro que no podrá arreglarla si ello es lo que busca a través del sexo. En “Wicked Ways” los beats industriales toman una dirección más glam (clara seña del eclecticismo sutil que la banda indicaba que este disco quería que tuviera), casi burlesque, para decirle al mundo que se agarre a Dios, al Papa y a la Virgen, porque su desastre interno está más allá de la salvación. El closer “You Look So Fine” ralentiza de nuevo y emplea un “no soy como las demás chicas” no para hacerse sentir especial, sino para decirle a otro hombre que con ella las cosas no serán tan fáciles, pero que está dispuesta a aventarse y al menos fingir un final feliz eventualmente. Después de todo esto, no es difícil darse cuenta de que el arco argumental del disco es básicamente idéntico al de su antecesor, pero es mucho más intenso y abierto, y en cuanto a la música, preferir este o Garbage es cuestión de gustos. En conclusión, es una perfecta Version 2.0.

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