Ed Sheeran: ÷ (2017)

1.5

En ciertos aspectos, no podría admirar más a Ed Sheeran. El chico se abrió camino por su cuenta en un mundo saturado de aspirantes a ser la siguiente gran estrellita. Con el poco dinero que tenía, se aventuró a los dieciséis años a través de Reino Unido para tocar en locales, creaba demos caseros, dormía en sofás de casas ajenas. Hoy en día, todo eso se lee bonito en su bio de Wikipedia, pero en su momento fueron decisiones que debieron haberle costado muchísimo coraje y fuerza de voluntad. Si algo se merece, independientemente de lo que piense de su  música, es respeto.

Y si bien nunca fui fan debido a razones que expondré a continuación (las mismas que me hacen detestar su nuevo álbum, al que me referiré como Divide), podía reconocer que el chico es una máquina de composición pop, por no decir un genio. Podía leer las letras de y rodar los ojos, pero la música en sí me era muy entretenida. Puedo separar ambas: puedo cantar feliz de la vida tonterías como “The Bad Touch” de Bloodhound Gang o el sexismo de mil y un estrellas de rock clásico (“Brown Sugar”), o bailar “Hotline Bling” a pesar de tener la letra más douchy de la historia. Entonces en y podía dejar lo demás de lado.

Pero en Divide los versos rapeados están metidos a calzador, ninguna de sus anécdotas son interesantes, los estribillos son genéricos y parecen sacados de banda de pop rock de los 2000 (de esas que hacían las canciones originales para las películas de Spider-Man), y su onda de “nice guy” se ha elevado a niveles odiosos. Y no lo aparenta: un sencillo es un homenaje a las personas que lo ayudaron a crecer (“Castle on the Hill”), le hizo una canción a la chava a la que le prometió hacerle una canción (“Galway Girl”), y cierra con una conmovedora canción sobre su abuela recientemente fallecida, donde le llama ángel (“Supermarket Flowers”).

Pero el diablo está en los detalles: ¿por qué hacer que tus álbumes sean puras anécdotas y cartas de agradecimiento a gente que te ayudó a materializar tu obra… si tu obra solo consiste de eso mismo? Es reiterativo, onanista, poco creativo, y demuestra que a fin de cuentas no eres muy interesante más allá de las cosas que te pasan, y a cualquier imbécil vacuo le pueden pasar cosas que lo hagan crecer como persona. ¿Qué es lo que llena el resto de la obra de Sheeran? Canciones de amor y desamor. La mujer tiene dos roles: o es perfecta o es una traidora, y la ironía es que la traidora en un inicio era perfecta. ¿Realmente cambió ella, o el problema está en tu percepción, Ed? Quizá si pusieras algo más de atención a las historias que cuentas, te percatarías de que se trata de lo segundo. Y, sí, está bien que le hayas hecho una canción a esa chica, pero, ¿realmente necesitabas decírnoslo? ¿No es acaso obvio que si le hiciste una canción a una chica es porque la consideraste lo suficientemente valiosa?

Y es que otra de las cosas que Ed ama hacer es aludir a su fama. Pero no te quiere decir que es famoso, te quiere decir que es humano y sufre. Esto se vale: nadie es quién para negarle o quitarle la validez a los problemas o penas de otras personas. Todos operamos en contextos diferentes y tenemos bagaje emocional diferente. En la cima o en el agujero, la tristeza puede ser real. Desde siempre lo ha dicho (“The Man”: The irony is if my career and music didn’t exist, in 6 years, yeah, you’d probably be my wife with a kid / “Thinking Out Loud”: When my hair’s all but gone and my memory fades / and the crowds don’t remember my name / when my hands don’t play the strings the same way), y lo dice de manera tan “normal” que suena más arrogante a como sonaría si se automitologizara o lo dijera con un orgullo total (“Rock ‘n’ Roll Star” de Oasis). Es ese amigo riquillo que dice “no quiero presumir pero…” antes de presumir. Su fama es ese palabrita que destaca en su por lo demás sensible comentario en una conversación; a pesar de todo, sí quiere que sepas que es famoso.

La fama trae dolores, es cierto: miles de canciones se han escrito al respecto. Pero Ed en ningún momento encuentra una metáfora, o una manera interesante de decirlo; es tan literal que no da pie a que uno se relacione con él. “TV Movie” (y todo el This Is Hardcore) de Pulp. “The Dream Synopsis” de The Last Shadow Puppets. “Green Light” y “Liability” de Lorde (quien lo está haciendo de maravilla con su nuevo álbum, Melodrama). Todas son coloridas viñetas repletas de sentimiento donde la lectura de la melancolía es universal, pero que puedes entender de una manera más concreta si lees un poco más profundo en ellas y las relacionas con su autor. Al escuchar las quejas de Sheeran en “Eraser”, uno se olvida del riff acústico y solo desea tener una lámpara mágica para convertirlo en un godínez que gane el salario mínimo, a ver si así se calla.

Si sus canciones autobiográficas son fastidiosas, las románticas son llanamente vergonzosas cuando no inductoras de enojo. Hay letras aquí que merecen ser pateadas directamente al sol. “Dive”, una copia descarada de “Stay with Me” de Sam Smith, tiene la metáfora más floja de lanzarse a una relación a ver qué pasa: la de echarse un clavado (de repente recuerdo “Suck It and See” de Arctic Monkeys y aprecio tanto su metáfora por más loca que sea). Por si fuera poco, tiene un breve solo de guitarra eléctrica de Eric Clapton (acreditado como Angelo Mysterioso) que suena igual que todos los solos bubblegum hechos para adornar un hit pop; uno se pregunta por qué hicieron que Clapton se tomara la molestia. “Shape of You” —también conocida como la canción que vas a encontrar un millón de veces en la bio de la chava que no muestra su cara en Tinder— es la mejor del disco a pura fuerza de ser la más pegajosa, y decir eso me duele, sobre todo cuando tiene líneas como you and me are thrifty (thrifthy = ahorrativo – ¿es en serio, ahora me quieres vender que sigues siendo el chavito sin dinero?) y everyday discovering something brand new (¿qué tienes, quince? ¿acabas de agarrar una bubi por primera vez? ¿eres tan puro y bueno que te mantuviste virgen todo este tiempo?).

“Perfect” es como la canción que todas las prepas fresas pondrán en la fiesta de graduación, con su vibra de baladita vintage de prom, ese tecladito que repiquetea los acordes cuando entra toda la banda a tocar. La letra es simplemente… no puedo creer que alguien ya tirándole a los treinta años pueda conjurar líneas como we are still kids, but we’re so in love / fighting against all the odds. Otra vez: esa sensación de WOULDN’T IT BE NICE IF WE WERE OLDER THEN WE HMHMHMHMMMM es completamente legítima y a todo mundo le pasa, pero la manera en la que Sheeran lo expresa es la más pedestre posible. En un mundo donde “cantautor” es casi sinónimo de “poeta” por mera asociación, los versos de Sheeran son un balde de agua fría para recordarnos que no siempre es así.

Oh, pero no hemos llegado a lo peor. Lo único más cringe worthy que Sheeran halagando con líneas de poema de novio de secundaria es Sheeran llorando como exnovio de secundaria. Está “Happier” y comienza admitiendo que su ex ahora se ve más feliz con el chico con el que está actualmente. Bien, ahí tenemos algo bueno; es algo difícil de admitir. ¿Entonces qué hacen líneas tan tóxicas como ain’t nobody hurt you like I hurt you, but ain’t nobody love you like I do? ¿Qué clase de crecimiento es este? Ninguno, porque inmediatamente después sigue la canción “New Man”, alias, la canción ardida que tu ex que se cree inteligente estará loopeando en su Spotify por los siguientes tres meses o más.

Verán, por un momento pensé, al ver que seguía un título como “New Man”, que Ed por fin expresaría algo maduro. En su lugar tenemos un rap chingaquedito donde el tipo critica al nuevo novio de su ex por ir al gimnasio, estar mamado, y en general, ser más divertido; bueno, ahí tienes una explicación de por qué te dejaron perfectamente válida, amigo. Y aún si el tipo realmente es un idiota, ¿qué te importa? ¿no lo habías superado ya? “New Man” deshace todo el crecimiento de “Happier”. Mis ojos, que rodaban, se abrieron de golpe cuando Sheeran hace una pausa súbita para decir, en un tono sumamente acusador, but enough about him, girl let’s talk about you, y proceder a criticar que ella antes era de las que leían, y ahora es de las que ven a las Kardashian (lo mejor de todo es que Sheeran no se de cuenta de que está roasteando a su target audience tanto en mujeres como en hombres).

Las últimas canciones nos dan una idea de lo que Sheeran cree que es madurez. “Hearts Don’t Break Around Here” es una oda a chicas “seguras” que te aseguran que no romperán tu corazón. Pero ahí está el error: necesitamos que nos rompan el corazón para crecer realmente. Como hombre que alguna vez se llegó a sentir como Ed en “New Man”, les puedo decir que pensar así no es enteramente nuestra culpa. Somos condicionados por múltiples ideas sexistas en la cultura y crianza a actuar así, a tener esa concepción de las mujeres, a alabarlas por lanzadas cuando son nuestra conquista pero a reprocharles eso mismo cuando deciden que ya no quieren estar con nosotros. Si tu ideal es que tu corazón no se rompa, lo estás haciendo mal.

De igual manera, “What Do I Know?” es un patético intento de entrar a todo el desastre sociopolítico de estos tiempos y decir que con un piano y el poder del amor todo estará bien, aunque no tenga ni puta idea de “exponential growth, and the stock market crashing in their portfolios“. El mensaje es “hey, miren, yo podré no saber nada y no tener un título universitario, pero hey, EL AMOR”. Sin darse cuenta, está siendo el niño blanco que ve las marchas feministas o de BLM y dice “hey, digo, quizá todos simplemente deberíamos ser buenos, ¿no? pero qué sé yo”. A pesar de las horribles canciones ardidas y la melcocha insoportable, esta se lleva la corona como la peor canción del disco gracias a lo que intenta hacer con su mensaje.

Pausé Spotify en cuanto terminaron las doce canciones del tracklist estándar. Cuando un álbum llega a los cincuenta minutos pero es una experiencia entretenida, es bienvenido. En casos como este, uno se pregunta, ¿por qué? Si una canción puramente acústica y con una producción mínima es emocionalmente resonante, funciona. Si no te satisface, se convierte en algo sumamente aburrido. Si los coros son modulaciones fáciles y manipuladoras, no lo puedes escuchar siquiera como algo pegajoso (yo puedo escuchar gracias a ello). Pero a luchas pude con Divide, y me duele decir todo esto de él, porque si de algo me di cuenta cuando llegué al final y la ya mencionada oda a su fallecida abuela en “Supermarket Flowers”…  es que cada parte de este disco es una obra de arte absolutamente sincera y bien intencionada.

Divide no está hecho por un famoso villanesco o un monstruo sexista: si así se leyó, nunca fue mi intención. Es un chico sencillo con un gran talento, pero que por lo que deja ver, no se piensa demasiado las cosas. Espera que el común denominador de los jóvenes puedan verse en sus canciones y es así: el secreto de su éxito está en su sencillez. Es más fácil hacerte obscenamente famoso y exitoso con canciones que conecten con la gente debido a su vibra de everyman, con cosas que a todos les pasan, sentimientos tontos y conductas tóxicas que todos tienen, que con algo más complejo, pensado, y retador para con el escucha. Si yo hubiera hecho un álbum a la edad a la que me pude haber identificado con este disco, me imagino que hubiera sido un trabajo muy parecido: cursi, hecho desde la perspectiva del “chico bueno” odioso sin saberlo y, cual estudiante estrella que pasa a hablar frente a toda la escuela, por supuesto, le hubiera dado las gracias a mi mami.

Si ya estoy haciendo una Ed Sheeran al cerrar esto hablando de mí, es porque al final de escuchar Divide me di cuenta de que la razón por la que me irrita tanto este artista es porque veo en sus canciones posturas y sentimientos que no estoy realmente orgulloso de comprender perfectamente, y me frustra y altera que estén saliendo de la pluma, garganta y guitarra de un hombre de veintiséis años. Un artista que respeto como músico y que como celebridad es bastante agradable y cercano a sus fans; un nice guy, en pocas palabras. Pero es ese nice guy que como novio es igual de patán que el abiertamente patán, o incluso peor, porque está disfrazado con sus buenas intenciones. Cabe mencionar que no lo conozco en persona. Y quizá algún día, en un hipotético álbum maduro, haga un rebuttal de todo esto y la música sea diferente y más interesante y le haga una reseña positiva y toda mi opinión de él cambie. Pero juzgando el arte por el arte, no tengo más que decir. Divide es la obra pop más inmadura que he escuchado en años.

divide

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