Garbage: Beautiful Garbage (2001)

3.5

En 2001 y 2002, Garbage estaba de gira con una Shirley Manson ahora con entrenamiento profesional en la guitarra, una rubia tomboy que cantaba desde lúgubres notas bajas hasta falsetes tres octavas más arriba; la música seguía siendo tan alternativa como en los primeros dos álbumes, pero ahora toda esa cohesión de elementos estaba cubierta de una lustrosa y digital producción bubblegum. El resultado es un pop diverso y con filo, un pop que corta como navaja y puede dar giros inesperados hasta fragmentarse. A su vez, un pop socialmente consciente, con letras sobre diversidad sexual y feminismo que en su momento pasaron desapercibidas.

Es, literalmente, lo primero con lo que nos topamos. Los loops de guitarra que abren “Shut Your Mouth” son una ruda base para que Manson declare que todos aquellos que intentan hacer a las mujeres vivir a su modo deberían callarse la boca (y si es que pueden, apunta con un dejo de sarcasmo para rematar el estribillo). “Androginy” es una provocación a la masculinidad, desde la letra hasta la portada de la carátula, con dos cerezas siendo dos delicados símbolos para caracteres sexuales directamente relacionados con lo más agresivo que tenemos.

Más tarde nos encontraremos con la irresistible “Cherry Lips”, un funk electrónico en el que Shirley suena como una Britney Spears avant-garde; parecería que la canción está hablando sobre una chica linda, pero en realidad es una oda a una chica transgénero en un mundo que puede ser hostil. El vídeo no podría dejarlo más en claro, con los miembros del grupo volviéndose invisibles, y con Manson empleando su sex appeal no para seducir al libido masculino sino para romperlo y hacerlo aceptar su lado queer.

Y no solo es el álbum más vocal de Garbage respecto a sus simpatías con el colectivo LGBTQ, sino el más rico musicalmente. Escribir de este grupo siempre es un reto porque se pueden encontrar biblias en Internet sobre la cantidad de influencias (Hole, PJ Harvey, My Bloody Valentine, Massive Attack, entre otros) y sobre todo, las técnicas de grabación y producción. Garbage siempre produce sus álbumes, pues aparte de tener a Butch Vig, son todos unos veteranos de los años ochenta que se juntaron en los noventa en lo que se podría llamar uno de los supergrupos más infravalorados del rock. Aquí los beats que tan plásticos suenan en la radio laten con vida propia, las guitarras aniquilan, y se siente una emoción cruda y cien por ciento real emergiendo de la cada vez más rica voz de Manson.

Beautiful Garbage fácilmente podría reclamar su corona como el magnum opus del grupo en todos los aspectos, menos en lo memorable. Uno se puede quedar impresionado ante estas canciones muy fácil (“Parade” y “Silence Is Golden” son genuino art rock), pero no es tan probable que uno las recuerde y revisite tan a menudo a comparación de cosas como “Only Happy When It Rains”, “Vow” o “Push It”. Irónicamente, el álbum con el sonido más pop de Garbage es también su obra más experimental y que más le exige al escucha; esto se nota incluso en las letras, aparentemente genéricas, que adornan canciones como “Til the Day I Die”, que parece una canción cualquiera sobre amor eterno, cuando en realidad es una deconstrucción de ellas y un estudio sobre el apego enfermizo a una relación.

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