Chuck Berry: After School Session (1957)

4.0

Contrario a lo que una lógica apresurada indicaría, el álbum debut de Chuck Berry no fue el primer LP de rock ‘n’ roll. La evolución de la música es como la evolución en la naturaleza: no puedes poner una marca en el momento preciso en el que un género se convirtió en otro. Muchos sencillos de rock “primitivo” habían estado saliendo al mercado desde los años treinta, y Elvis Presley debutó con su album homónimo un año antes del lanzamiento del disco que nos concierne; como un trabajo pop, Elvis Presley es más cohesivo y accesible, sin embargo, es el trabajo de un blanco con el sonido negro. Si lo que quieren es la culminación de una línea que empezó desde la tradición africana a manera de LP, bien, aquí está After School Session.

Si parece que este disco salió tarde al mundo, es porque Chuck era un artista de sencillos más que de álbumes: “Maybellene” de 1955 y “Roll Over Beethoven” de 1956 ya habían dejado su huella. Estas canciones no están aquí sino en su tercer disco, Chuck Berry Is on Top, pero su ausencia no afecta de manera severa; hay otros sencillos dignos, como los agradables blues de “Wee Wee Hours” y “No Money Down”, que si bien no tienen la potencia de Muddy Waters (la gran influencia de Berry en el género), sí tienen la picardía característica que su autor le imprimiría a las letras, cimentando tropos del rock como la fijación automovilística (que llegaría hasta su barroco y fetichista extremo con “I Love My Car” de Queen).

Lo mismo ocurre con la atmósfera preparatoriana de “School Days (Ring Ring Goes the Bell)”, una de las muchas canciones epítomes de Berry, con un inicio de gusto bluesero y una coda que repite “rock ‘n’ roll” numerosas y gustosas veces; el tema triunfó al ganarse a la juventud blanca y quedarse en el Top 40 por dieciocho meses. Otros cortes del disco están interesados en materias más trascendentales (más “after school”), como la canción de protesta “Brown Eyed Handsome Man” y la balada romántica “Together (We’ll Always Be)”, donde se nota la influencia de Nat King Cole en Berry, uno de sus dos cantantes favoritos junto con Frank Sinatra.

A pesar de no ser un compendio uniforme de su material más fuerte, After School Session se beneficia de la brevedad de Berry (dura media hora), por lo que pasa fugaz y bastante diverso (“Havana Moon” y su calypso, los experimentos con la técnica steel guitar en “Deep Feeling”). Sus influencias son notorias, pero la mezcla y entrega es uniquísima y muy personal; After School Session es un disco para la historia, esencial.

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