The National (2001)

3.0

Las connotaciones sexuales de un título como “Beautiful Head” adquieren una melancolía considerable cuando los primeros versos la tiñen de azul: You’re walking taller than you should / The air is thin around your beautiful head. Esta historia del amor perdido que ha “subido sus estándares” es una demostración muy buena de lo que The National haría en un futuro, acompañada de otras pocas joyas en un álbum que, a todas luces, es solo un conjunto de tíos ebrios obsesionados con el country improvisando una banda en su garage.

Y es que, al menos al principio, eso eran. Con el tiempo, se han expandido tanto al reducir la imaginería americana y aumentar la abstracción, que el nombre del grupo parece fortuito. Pero aquí es palpable: el fantasma de The Jayhawks y Nick Drake cuelga por encima de todos los punteos acústicos, y “Cold Girl Fever” es casi una recreación de “My Hometown” de Bruce Springsteen con adornos electrónicos muy sutiles.

Lo bueno es que estos pequeños rastros de unicidad e intentos de romper el molde hacen que los mejores momentos del disco estén realmente repletos de personalidad: lo que podría haber sido genérico, como “John’s Star” gana una energía incomparable. Por el otro lado, si bien Berninger aún se tambalea entre la elegancia de Leonard Cohen o la torpeza de alguien que simplemente no sabe cantar, sus letras, cuando no son cliché, son hermosas: hay una vulnerabilidad contagiosa en la manera en la que se le quiebra la voz, en la que suplica refutes su “teoría de los cuervos” (“Theory of the Crows”), en la que declara que “una vez arruinado, permaneces arruinado” (“John’s Star”), la pasión que casi destruye su barítono al hablarle a un hijo sobre los brazos de su madre en “Son”.

“American Mary” es un gran ejemplo de esto, una balada que oculta lo común de su estructura con el fraseo de Berninger en el verso; es tan oscuro que el coro impacta con toda su fuerza. There is nothing you can say to ever make you want you / There is nothing you can say to ever make me leave you; la manera en la que disfraza —o mejor dicho, cruza— una crítica hacia la idiosincrasia americana con una temática de dolido amor codependiente es brillante.

Por cada tema aquí que parece un pastiche, hay uno que llega directo al alma. La producción es bastante modesta y casi todos sus elementos parecen improvisados y hechos con un ánimo amateur (incluso la portada). Sin embargo, aquí hay tanto ambición y potencial, y fue lo que en poco tiempo llevaría a The National a ser una de las grandes bandas de los dosmil.

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