The National: Sad Songs for Dirty Lovers (2003)

3.5

Sad Songs for Dirty Lovers. Ahí está, no busques más. Ya no tienes que ir con el sujeto de la tienda de vinilos y pedirle que te recomiende algo que te ayude con tu último rompimiento. Qué romántica visión vintage… mejor dicho, ya no tienes que poner en la barra del buscador “sad albums” y elegir la portada más bonita. No. Sad Songs for Dirty Lovers. The National te ahorra el trabajo y te lleva de la mano a través de una docena de elegías amorosas especialmente diseñadas para tus necesidades de buscar empatía en canciones.

Las cosas comienzan bastante sencillas; casi planas, uno se atrevería a decir, si no fuera porque para el segundo álbum, el buen Matt Berninger ya ha encontrado su estilo, su particular dicción, su manera de extender las vocales como si le doliera sacar las metáforas de sí, de tan cargadas de emoción que están. Apenas notables son los sutiles puentes y coros, hasta que unos violines preciosos rematan “Cardinal Song” y el efecto es una high que evoca a la perfección el sentimiento de autocompasión. Estos detalles impresionistas de leve electrónica y cuerdas atrapan para llevar a un clímax que se torna en expresionismo con los gritos atronadores de Berninger en “Slipping Husband” y “Available”, que traen a la mente la imagen de un hombre adolorido perdiendo los estribos en público. Es una escena humillante, pero es el remate visceral perfecto para la narrativa de las canciones.

Así como cada tema hace una transición, también el disco como un todo. La primera mitad del álbum está bien plantado en sus raíces folk, con canciones escritas alrededor de twangs, en una atmósfera chamber pop sobre la cual flotan metáforas de aves e historias de amantes; es como si Leonard Cohen hubiese debutado durante la era de Wilco. En la segunda mitad, el sonido se mete de lleno al indie rock, creando poco a poco la base angular y post-punk basada en mantras vocales, la fórmula que haría de The National un fenómeno. Las imágenes se trasladan de espacios urbanos hacia la onanista soledad de la una habitación, de dramas públicos al masoquismo de relamer viejas mixtapes hechas para expajeras (“Patterns of Fairytales”). Sad Songs for Dirty Lovers es una expansión y perfección del sonido del debut, así como un eslabón perdido entre él y la posterior racha de clásicos ininterrumpida del grupo.

Sad_Songs_for_Dirty_Lovers_ypamuu

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