The National: Alligator (2005)

4.0

Alligator es la consolidación de The National. El quinteto entra de lleno al sonido del post-punk revival desechando prácticamente todo el country alternativo de sus primeros álbumes, manteniendo solo algunos de los trucos que más elevaban emocionalmente las canciones, como los arreglos de cuerda. Las labores de composición ahora están totalmente en manos de Aaron Dessner, mientras que su hermano Bryce —con una maestría en música en Yale y un currículo que incluye hasta la banda sonora de The Revenant— se encarga de arreglos de cámara que hunden las angulosas composiciones en una agridulce neblina elegíaca. Matt Berninger como vocalista ya no es solo Leonard Cohen sino también Jarvis Cocker y Nick Cave, abrazando el surrealismo y la sexualidad en su narrativa y subiendo de tono hasta gritar.

El resultado es un álbum que, como un reptil, se arrastra para luego morder; o al menos de esa manera logro racionalizar su título. Temas aparentemente planos, como “Looking for Astronauts”, “Daughters of the Soho Riots”, “Baby We’ll Be Fine” y “All the Whine”, mantienen sus encantos discretos, y es el inolvidable barítono laxo de Matt el que trae toda la belleza al frente en manifiestos sencillos pero agudos como break my arms around the one I loveI’m so sorry for everything. The National aquí aprenden el arte de la repetición, radicando así en una fórmula que, ya cuatro álbumes después, no muestra signos de desgaste.

A pesar de ser reconocida popularmente como una banda triste, al menos en Alligator la tristeza no está arrasando como en Sad Songs for Dirty Lovers o algunos temas de High Violet Troube Will Find Me; aquí hay una completa aceptación de los giros inesperados de la vida que resulta en historias con cierta picardía muy oscura, un humor proveniente de un ego que se deja ver como frágil con un dejo de ironía. La obra maestra en esta arte es “Karen”, una súplica romántica con subtonos sexuales desesperados (fuck me and make me a drink – to ballerina in a coffee table cock in hand) que finalmente climatizan en un delirio de “cuervos negros” y destellos de “color negro, blanco y azul” en los ojos del protagonista. El coro es un bamboleo de acordes menores y en bemol; similares composiciones complejas o inusuales —para estándares de rock— pueden ser encontradas en todo el álbum, desentrañando su belleza poco a poco como una vela aromática que quema lento.

The National también engendra sus primeros himnos en este disco. “Lit Up”, “Abel” y sobre todo la inolvidable “Mr. November” son manifiestos abstractos con imaginería urbana y americana unida en una lógica surrealista: el panache con el que Matt hace que líneas como I used to be carried in the arms of cheerleaders es simplemente incomparable. Cuando sus gritos llegan en el coro, la liberación de energía y sentimiento pega con una violencia orgásmica. La espina dorsal del álbum es Bryan Devendorf, quien junto con su hermano Scott confecciona una sección rítmica a la que vale la pena darle toda tu atención en algunas escuchas del disco; otras se las puedes dedicar a la letra, otras a la voz, otras a los arreglos. Una característica más de la meticulosa y bella unidad que es Alligator, uno de los discos más infravalorados del post-punk revival de los años dosmil.

Alligator (1)

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