Lou Reed (1972)

2.5

The Velvet Underground es ahora reconocida como una de las más grandes bandas de rock de todos los tiempos e igual en influencia a actos como The Beatles, pero la palabra clave es ahora. En su tiempo no hubo una velvetundergroundmanía salvo quizá con outsiders que no tenían la mínima oportunidad de hacer que Lou y compañía saltaran a la fama. Tras la disolución del grupo, Lou Reed quedó básicamente en el mismo lugar en el que estaba antes: el de un perfecto desconocido, al menos a gran escala. Era hora de emprender una carrera solista.

Lou Reed es un álbum cuya surreal carátula hace que parezca la de un proyecto de rock progresivo. Una ola verdiazul invade una calle neoyorquina. Colibríes baten sus alas; abajo, un kiwi mira al piso al lado de un Fabergé gigante. Es una imagen poética, como de Leonard Cohen en ácidos, pero el sonido del álbum es mucho más normal. Aquí encontramos un rock básico con una producción incluso menos vistosa que la de Loaded, lo cual es una decepción porque la banda de Lou cuenta con unos desperdiciados Rick Wakeman —tecladista de Yes y del álbum Hunky Dory de David Bowie— y Steve Howe, también de Yes. El rock sencillo y directo de Lou no necesita tales tamaños, y se dice que en las sesiones de grabación se ponía todo a oscuras para que nadie pudiese ver nada y hubiese un elemento aleatorio, quizá velvetiano.

No se nota en absoluto. No eran los músicos adecuados para este material. De hecho, más que como un debut de Lou Reed, se siente como el hijo perdido y desahuciado de The Velvet Underground. Todas las canciones aquí —excepto la hermosa “Berlin”— estuvieron escritas para la banda desde hace años, y muchas —como el opener “I Can’t Stand It”— se encuentran en compilaciones de material inédito con una calidad y enfoque superior, como VU.

Lou Reed no es un álbum malo sino poco memorable, en parte porque Lou aún no ofrece nada nuevo, solo variaciones en las historias de decadencia urbana que todavía no llegan a la complejidad de su material posterior, como New York. Pero hay suficientes momentos divertidos, como “Walk and Talk It” o “Wild Child”, e incluso interesantes, como la intro de “Ride into the Sun” o el ataque a la batería en el estribillo de “Love Makes You Feel”. El épico closer “Ocean” es la prueba definitiva de que este material merecía algo mejor, pero la decisión correcta para Lou fue seguir viendo hacia adelante, no hacia atrás, y lanzar su “verdadero” debut, el fantástico Transformer, siete meses después, en noviembre de 1972.

loureed

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