Lou Reed: Transformer (1972)

4.0

El segundo álbum solista de Lou Reed surge en pleno auge del glam, un movimiento encabezado por Marc Bolan de T. Rex y por David Bowie, una de las pocas voces de la época que notaron lo brillante que era The Velvet Underground y que se dedicaron a elogiarla públicamente mientras todos la desdeñaban o ignoraban. Bowie y su guitarrista en The Spiders from Mars, Mick Ronson, asumen con gusto las tareas de producción aquí y el resultado es algo así como el hermano terrestre, callejero y boho de Ziggy Stardust.

La sílaba clave en Transformer de Lou Reed es trans. De todo el movimiento glam este es quizá el álbum más abierta y valientemente queer junto con el debut de Jobriath —además de estar inmerso en la escena drag, Lou era bisexual— y cuyo único hit, “Walk on the Wild Side”, es tan explícito en sus personajes en pleno proceso de genderbend e incluso al ejercer amor libre (in the back room she was everybody’s darling) que a uno le sorprende que haya llegado tan arriba en la radio. La columna de “My favourite album” de David Shariatmadari de The Guardian lo dice muy bien: “mi madre se preguntaba si este era el tipo de música que debería estar escuchando”.

La poesía de este Lou Reed maquillado y abrazando sus talentos melódicos se desprende totalmente del nihilismo y las ironías de horror sexual de The Velvet Underground, así como la producción de Bowie y Ronson, barroca comparada con el resto de la obra de Lou del futuro y el pasado. Este enfoque le sienta perfecto a las canciones, incluso para que las guitarras destaquen más en los rockers como “Vicious” o “Hangin’ Round”; por otro lado, tenemos el esteticismo que enriquece el pathos laxo de “Perfect Day”, las múltiples capas de “Satellite of Love” (con un Bowie verdaderamente estelar en los coros) y los apacibles toques jazz de “Walk on the Wild Side”, tocados por Ronnie Ross, quien, como dato curioso, también le dio sus primeras clases de música (saxofón) a David Bowie cuando era niño.

Como un buen álbum clásico, Transformer está repleto de clásicos omnipresentes en la cultura pop (“Perfect Day” es conocida por todo aquel quien ha visto Trainspotting), y es por ello que conviene hacer énfasis en los temas menos conocidos, como “Make Up”, que es incluso más directa en el aspecto queer que “Walk on the Wild Side”: we’re coming out / out of our closets / out on the streets / yeah we’re coming out. Para un chico bisexual que incluso llegó a recibir terapia de electrochoques por sus ataques de pánico y fobias sociales, escribir y cantar líneas suaves pero incisivas y rebeldes como what we shall we wear? and who really cares? debió ser lo más satisfactorio del mundo. Así que papás, este es el tipo de música que su adolescente incomprendido debería estar escuchando.

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