Queens of the Stone Age: Villains (2017)

3.0

En 2013, dos de los últimos grandes discos de rock exitosos tanto comercial como críticamente de esta década (antes de que el género terminara de pasar a segundo plano) vieron la luz: …Like Clockwork de Queens of the Stone Age y AM de Arctic Monkeys (ambos con colaboraciones del frontman de la banda opuesta en un par de tracks). El primero era oscuro y melodramático, el segundo dinámico y sexy. Cuatro años más tarde, la banda de Josh Homme finalmente ha lanzado su propio AM. Villains, a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, es puro rock, sin experimentos electrónicos, raperos invitados, Dave Grohl tocando batería, o intentos de comentario social. De hecho, lleva por título Villains simplemente porque la palabra le gusta a Josh Homme.

Sin desprestigiar discos más temáticamente ambiciosos (u otros géneros), Queens of the Stone Age nos ofrece un oasis de guitarras sin ápice de pretensión: “somos chicos malos y hemos venido a hacer cosas malas”, nos dice. Y son bienvenidos. No es como si nos faltara rock: han salido discos muy disfrutables en el último par de años que no han tocado el tema político, pero pocos con un songwriting al nivel del de Josh Homme, que aún en los bangers de …Like Clockwork se notaba como un animal herido, pero aquí emerge con una chaqueta de cuero nueva y lustrosa. Cuando el primer riff de “Feet Don’t Fail Me” pega, es como tocar el cielo; o como si este bajara y te pegara a ti. Y en medio de tantos discos que, para ser debidamente reseñados, requieren analizar bastante contexto social, es una bendición poder mover las caderas tranquilamente.

De hecho, el hecho de que mi reseña se haya extendido hasta acá sin hablar de las canciones es contradictorio. Así que vamos a las canciones.

Hablando de mover las caderas, pocas cosas estimulan tan bien la lujuria por un buen groove desde “Lust for Life” de Iggy Pop como “The Way You Used to Do”, la libidinosa y romántica carta de amor de Josh a su esposa Brody Dalle, con un inteligentísimo uso de pausas para refrescar un tema repetitivo. La letra no ilustra un anhelo depresivo sino el mero extrañar a tu pareja estando de gira, como sugiere también el bello closer “Villains of Circumstance”: closer your eyes and dream me home (“cierra tus ojos y suéñame estando en casa”). Frente a nosotros está un Josh Homme maduro y abierto, sin sacrificar su faceta ruda, usándola para darle sabor a sus declaraciones, un filo que evita que sean pura miel.

Is love mental disease or lucky fever dream?
Fine with either

Es el amor enfermedad mental o afortunado sueño febril?
Estoy en paz con ambos

—”The Way You Used to Do”

Pero ¿como siquiera tener problema con algo tan meloso pero tan adorable como “Fortress”? Su coro avanza elegante con intervalos que van al falsete, y con un pequeño riff de sintetizador adornando mientras las guitarras crecen en volumen. El ilustrador Boneface creó imágenes para cada canción aquí (presentas en las ediciones físicas) y la de “Fortress” presenta a la hija de Homme con la chaqueta de cuero de su padre quedándole enorme, un símbolo de la fortaleza que este le asegura puede usar como la suya propia cuando lo necesite. Es una declaración tan bonita que uno no puede escuchar con oídos cínicos; cantautores: ¿qué excusa tienen para no abrir sus sentimientos si Josh Homme, el autor de “Feel Good Hit of the Summer”, también lo hace?

Se agradece por completo que Josh y compañía hayan abrazado un sonido más ligero sin por ello simplificar las composiciones, como hizo Arcade Fire en Everything Now. El estilo vertiginoso de las estructuras de QOTSA está aquí tan creativo como siempre, con lo más destacable en este aspecto siendo “Domesticated Animals” que juega con su idea hasta hacerla estallar por completo, y “The Evil Has Landed”, la épica del disco, y, para no gastar demasiada saliva virtual describiéndola: la versión feliz de “I Appear Missing”. La producción de Mark Ronson prueba ser un acierto de Josh (quien afirma haberlo contratado inspirado por “Uptown Funk”): le quita todo el aire a la bolsa de frituras, y el resultado es tanto nítido como intenso, con cada teclado sutil pero incisivo, cada guitarra encarnizada, cada bajo grueso y cada batería impactante.

En cuanto al resto de los temas, bueno, basta decir que vuelven de Villains el lanzamiento más divertido de Queens of the Stone Age desde Songs for the Deaf. No es una obra maestra equiparable a ese o a …Like Clockwork, pero seamos sinceros, ¿qué tan más oscuro podía QOTSA ser? Y, ¿realmente querríamos que un músico siguiera viviendo experiencias tan desagradables que le inspiraran más temas tristes? Yo digo que no. Villains es uno de los álbumes de rock más gozosos que hemos recibido en lo que parece ser siglos, y retoma algunas viejas tradiciones hasta en el hecho de darle importancia a un branding y a las ilustraciones que lo acompañan, cosas con intenciones puramente estéticas y de las que la mayoría deciden prescindir en una era de streaming. ¿Conservador? Quizá. ¿Endemoniadamente asombroso? Totalmente.

qotsav

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s