The Beatles: With the Beatles (1963)

4.0

La magnitud de la Beatlemania puede ser fácilmente puesta en perspectiva por gente de hoy en día al pensar en que los primeros dos álbumes de The Beatles vieron la luz el mismo año, 1963. En el siguiente, llegaría la película A Hard Day’s Night, y el amor por el grupo llegaría a su ápice en el mainstream. Un proceso rapidísimo, casi impensable en tiempos del Internet, en el que varios factores de la misma evolución de la música rock (la popularización del concepto de la banda por encima del solista como ídolos de masas) entran en juego además de la música.

Tan simples como suenen ahora, los primeros discos de The Beatles tenían sus innovaciones, muchas gracias a su mánager Brian Epstein, quien aquí es responsable de la icónica carátula repetida hasta el cansancio. Robert Freeman tomó la foto, y la idea original era que no tuviera ningún título, pero la disquera se negó. Un año después, el concepto sería utilizado (y aprobado) en el debut de The Rolling Stones.

With the Beatles retoma la fórmula de Please Please Me, pero si el grupo no se ponía a innovar en cuanto al flow de los discos era porque era la regla general tener siete canciones de cada lado e incluir versiones de otros artistas. Por el lado bueno, es mucho más fuerte en cada aspecto de la producción, y ya suena más a lo que obtendríamos de los beats en fase Mersey cuando llegaran a su magnum opus en A Hard Day’s Night.

Tenemos aquí estribillos tan buenos que toda la canción está construida en torno a ellos, como en “It Won’t Be Long”, uno de los openers más enérgicos de todos los tiempos, una patada de inicio al nivel de “Like a Rolling Stone” en Highway 61 Revisited. “All I’ve Got to Do” y “All My Loving” tienen al dúo Lennon-McCartney llegando a nuevas alturas en armonías; ellos componían a cuatro ojos letra y música, y los resultados se perfilaban cada vez más preciosos antes de que la banda comenzara a resquebrajarse. También George Harrison pone una balada en la mesa, “Don’t Bother Me”, por supuesto, en tonos menores, muy ad hoc a su actitud más (relativamente) oscura dentro del grupo, que podemos apreciar en las películas.

Como la imagen de la portada, The Beatles demuestran el poder de los contrastes. Saben cuando callar y cuando explotar, cuando gritar y cuando hacer su falsete. Esto vuelve una delicia de covers como “Please Mister Postman” de The Marvelettes, una canción que nos recuerda que la ansiedad juvenil por no recibir mensajitos de la persona que nos gusta no es nada nuevo. Por el otro lado, su interpretación de “Roll Over Beethoven” suena demasiado limpia, muy blanca a comparación de la original, sin que su dulzura pueda compensar lo inherentemente agresivo de la composición (de hecho, les sale mejor ese estilo duro en “I Wanna Be Your Man” con un bien pensado Ringo en la voz principal). Pero hey, estas vacas sagradas no se pueden ir de nuevo a su pedestal sin un par de nitpicks, ¿no?

WithTheBeatles_1

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