Logan Lucky (2017)

3.5

Cerca del final de Logan Lucky un noticiero se refiere al robo alrededor del cual gira la trama como “Ocean’s 7-Eleven” y con ello le roba el chiste de encabezado a todo crítico de cine que se quiera hacer el gracioso con respecto a Steven Soderbergh. Esta es una de sus películas más comerciales junto con la trilogía Ocean’s Magic Mike, y está protagonizada por Channing Tatum, quien se ha convertido en uno de sus actores predilectos. Junto a él están Riley Keough, Seth MacFarlane, Brian Gleeson, Adam Driver en modo deadpan y Daniel Craig sacudiéndose hasta la última gota de finura del 007 (bueno, nunca tuvo tanta).

Suena my divertido y los tráilers así lo hacen ver, pero esta no es otra Baby Driver: no se toma en serio, sí, pero aspira a ser un trabajo más serio, valga la paradoja. Aquí no hay una batalla final con “Brighton Rock” sino una resolución íntima con “Take Me Home, Country Roads” de John Denver, himno hillbilly si los hay. Sí, ese término es muchas veces peyorativo, y aquí es difícil concluir si la película se está burlando de sus personajes o los está empoderando. Sí, todos aquí parecen ser unos idiotas, pero el Jimmy Logan de Tatum es el epítome del trabajador de cuello azul que protagoniza muchas de esas canciones, y el robo que planea está motivado mucho más por una búsqueda de represalias contra el sistema que por pura avaricia.

Pero, ¿realmente los demás son idiotas? Joe Bang (Craig), un experto en hacer explotar bóvedas, nos regala una de las escenas más hilarantes con su explicación de por qué su improbable razonamiento de uno de los puntos más cruciales del robo es correcto. Al final, con el típíco flashback que hace que te reevalúes como se llevó a cabo todo el plan que viste desenvolverse, nos quedamos más convencidos de que estas personas quizá eran más inteligentes de lo que creíamos. No es una película especialmente compleja, y todas esas corrientes políticas se encuentran por debajo de una buena dirección y una trama entretenida, en lugar de volverla carnada para thinkpieces sobre la era Trump y el americano blanco, etcétera, etcétera. Como heist film, recuerda un poco a lo que Hell or High Water hizo con el wéstern. Es, ante todo, una entrega bien hecha de su género.

De hecho, mucha de la consciencia social que tiene viene más del lado de la cultura pop y sirve para hacer chistes. En unos años, en lugar de verse vieja por bromear sobre las elecciones (como pudo ocurrir bajo otro director), se verá vieja por bromear sobre Juego de tronos, Rihanna, nuestra adicción a los smartphones y lo igual que nos da que niños vean cosas como Rápido y furioso. Tomando en cuenta estos mensajes, con lo que más rápidamente relaciono sus tonos acusativos no es con política, irónicamente, sino con el director mismo y sus intenciones de distribuir la película independientemente; como Jim Logan, Soderbergh (un director en el limbo entre el mainstream y sus inclinaciones arthouse) parece reconocer a través de las referencias el entorno al que no pudo evitar regresar después de un supuesto retiro que ni siquiera se sintió como tal. No sé si los Logan habrán tenido suerte tras lo sugerido en la escena final, pero para que Logan Lucky tenga suerte tenemos que ir a verla. Recuerden: el precio de la entrada = Daniel Craig con acento sureño. De nada.

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LOGAN LUCKY

Steven Soderbergh

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