The Killers: Hot Fuss (2004)

2.5

Usualmente, cuando una banda debuta con un buen puñado de hits que se vuelven pervasivos al paso de los años, se asume que el el álbum del que provienen es excelente, un clásico. En el caso de The Killers —cuya “Mr. Brightside” suena hasta en las salas de cine antes de los tráilers— el debut es un clásico, pero no un ábum excelente: Hot Fuss no es un Definitely Maybe, aunque se haya mitologizado como tal.

The Killers es la banda que tu amigx que cree que sabe de rock dice que fue la más influyente de los dosmil, cuando en realidad fue la más influida de los dosmil: lo más notable es como Brandon, Dave, Mark y Ronnie logran filtrar años de post-punk, new wave y britpop en una mezcla tan blanda. Aquí no hay guitarras crudas o molestos acentos: la voz de Flowers llega alto y sin problemas a las notas, pero es nondescript, un Simon LeBon en piloto automático que requiere de efectos de distorsión para ganar algo de personalidad.

Pero esto fue precisamente lo que los hizo mucho más accesibles para todo mundo que sus contemporáneos. No tienes que adecuarte a la salvajería de intervalos de The Strokes, ni a la estridencia de Arctic Monkeys, los grises de Interpol, la idiosincrasia de Bloc Party o Editors; no que esas bandas tuvieran material mucho más complejo, pero The Killers parecen casi haberse hecho a la medida para la pista de baile y nada más. No hay un solo momento de impacto o un cambio vertiginoso en todas estas canciones, lo más llamativo el pathos calmo del closer “Everything Will Be Alright”. Fuera del fuerte inicio el fraseo se vuelve incluso incómodo en paja como “Andy, You’re a Star” y sobre todo, “On Top”, y otras canciones que intentan sobrevivir a fuerza de tener sintetizadores burdos que recuerdan a arreglos de mejores grupos de los ochenta.

Hot Fuss es una falsa memoria colectiva. ¿Parte de 1001 Albums You Must Hear Before You Die? Seguro. Si acaso, los singles. Su brillo y animosidad es innegable. “Mr. Brightside” es el resultado de mezclar “Walk on the Wild Side” con los hits cheesy del Lou ochentero como “Red Joystick” y un poco de cocaína. “Jenny Was a Friend of Mine” abre con una línea de bajo instantáneamente pegadiza. “Somebody Told Me” tiene el estribillo más fuerte pero no puedo evitar pensar que el “somebody told me/that you have a boyfriend/who looked like a girlfriend” suena algo mal. Cantarlo me deja un mal sabor de boca. Se me hace lo opuesto a lo que Franz Ferdinand hizo con “Michael”, la cual es, de paso, un ejemplo de una canción con todo el groove y personalidad que esta vaca sagrada accidental no posee en once tracks.

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