Liam Gallagher: As You Were (2017)

3.0

“As you were” es una frase de significado escurridizo. El célebre colofón de varios de los tuits de Liam se traduce literalmente a “como eras”, y se une a una tradición en títulos de álbumes solistas de los Gallagher que aluden al pasado, como Different Gear, Still Speeding o el directísimo (e irónicamente perteneciente al álbum que más innova la fórmula hasta ahora) Chasing Yesterday de Noel. Pero, ¿a qué exactamente se refiere as you were? Podría ser, quizá, a los días que le valieron a Liam ser coronado en 2010 como el mejor frontman de la historia por la revista Q. Fracasar con tu “segunda” banda (Beady Eye, Oasis menos Noel) y recluirse a beber simplemente no estaba a la altura de esa reputación. Liam tenía que volver. As you were.

A veces, hasta a los fans nos es difícil entender nuestro amor por los Gallagher. Representan una faceta del rock conservadora y sesgada que excluye otros géneros como el hip hop y la electrónica —hasta ahora, porque parece ser que Noel ya le entró a lo segundo con el tráiler de Who Built the Moon?— e idealiza bandas consolidadas del pasado como música “real”. Pregúntenle sus opiniones sobre Rihanna, Beyoncé o cualquier rapero a un miembro de banda tributo a Oasis y prepárense para rechinar los dientes. Creen que lo que escuchan no era “música comercial” y “Let It Be” es su rola favorita y así será por siempre.

Liam es el epítome de todo ello, un bocón que se cree el protector del rock, arremete contra bandas nuevas (más que su hermano, quien ya se calmó), es célebre por su mala conducta, y estuvo intentando tener éxito masivo de nuevo con un recalentado decente pero insaboro de los sesentas con Beady Eye. Entonces, ¿por qué deberíamos aceptarle de nuevo el viaje al pasado?

Porque esta vez logró hacerlo sonar fresco de nuevo, justo como aquellos Definitely Maybe Morning Glory hicieron que nuestro corazón reconectara con esa poesía básica y directa de profundidad serendípica, con ese volumen alto y coros brillosos que hemos pedido durante años pero de los cuales hemos obtenido solo atisbos. Claro, no hay ninguna “Live Forever” aquí, pero ese es el estilo power pop de Noel; el sello de Liam es el fuego y brío de stompers á la Kinks, la psicodelia de The Beatles y la destrucción de The Who. Es aquí cuando todo cobra sentido: apreciamos a Liam porque, como su música, él no tiene filtro, y a pesar de no ser la celebridad más sensata, woke o culta, también representa una sinceridad, simpleza y buena onda con los fans, la cercanía de héroe de clase obrera. Eso, eso fue lo que nos hizo amar Oasis en primer lugar.

Y aquí está de vuelta. “Wall of Glass”, el sencillo líder, en el que Liam colaboró con otros cuatro escritores para sacarle todo el jugo posible a la idea. Suena genérica en honor a las líneas y riffs vocales típicos del cantante, pero el puente de guitarras es una sorpresa estridente y los backing vocals tipo Adele (idea quizá de Greg Kurstin, su colaborador) traen ese viejo estilo al 2017. La percusión digitalizada hace que todo el tufo a dad rock se vaya, y es lo que mantiene a flote a canciones básicas como “Greedy Soul” o el divertidísimo track extra “Doesn’t Have to Be That Way”.

“Bold” (la canción que tocaba Liam en el pub en ese famoso vídeo de hace un par de años) es quizá la máxima callada de bocas, compuesta únicamente por Liam, quien se manda una guitarra acústica bastante decente y certera a lo largo del disco. Es una de las que le quedaron perfectas solo a él y para las cuales no necesitó un coescritor. El puente (“lay it on me”) es un sing-along garantizado, así como “Paper Crown” y “For What it’s Worth”, una madurísima disculpa a todos los que ha ofendido por años, que cruza “Whatever” con “Stand By Me” y es imposible de no cantar desde que abre con ese golpe a la batería. “You Better Run” y “I Get By” no son memorables, pero le brindan mucha más energía y color al estilo Revolver que Liam quería lograr con Beady Eye; la más lograda es “When I’m in Need”, una inesperada canción en 6/8 que, dios me perdone (literalmente), Noel no pudo haber hecho mejor.

El único punto flojo es “Chinatown”, un intento de empastarle la acusticidad encantadora de Arcade Fire a Liam con un coro tan inútilmente alto que casi duele de ver como se esfuerza para llegarle. Por fortuna le sigue la cosa más sexy del mundo, “Come Back to Me”, y de ahí As You Were se despide con otras dos fantásticas rolas de Liam, “Universal Gleam”, y la sombría y moderna “I’ve All I Need”, en la que agradece nuestro apoyo (literal dice “thanks for all your support”) y promete más (“it’s not the end”). Este Liam no se ha convertido de repente en un genio de la música, pero por primera vez se siente completo como artista (“I’ve all I need and more”). As You Were se lleva de largo a gran parte de la discografía de Oasis, y hace que el “Start Anew” con el que Beady Eye cerró su existencia luzca profético y positivo en retrospectiva. BZx

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