Noel Gallagher’s High Flying Birds: Who Built the Moon? (2017)

2.5

Los Gallagher. Ser fan de estos dos mancunianos es tan conflictivo en tantos niveles. Mentiría si dijera que no quiero reunión de Oasis, pero estoy muy contento con esto de recibir dos álbumes en vez de uno. El de Noel este año me tenía particularmente emocionado, pues el tráiler trippy prometía algo que creía imposible: algo diferente. Y lo obtuvimos, en fondo, mas no en forma. No extraña que alguien que alguna vez dijo que scales are for fish* (scales = escamas, escalas) no haya expandido su técnica o composición durante cuatro décadas desde que tomó una guitarra por primera vez.

A pesar de la notable producción de David Holmes, entre electrónica y orgánica, a años luz de la distorsión amateur de Oasis, estos sonidos no pueden mantener interesantes a ideas que nunca evolucionan. Cuando uno se da cuenta de que son los mismos acordes de siempre y de que así como empezó la canción, así va a terminar, la magia se va. La fuerza del opener “Fort Knox” afloja y solo quedamos con efectos que quieren que pienses que esto es algo así como un Sgt. Pepper’s para la nueva era.

A pesar de los trucos, Noel, como siempre, funciona mejor cuando no niega que está mirando hacia atrás, como en el single “Holy Mountain”, a la vieja escuela incluso en la mezcla, con su voz casi perdida en el fondo, resaltando únicamente en un estribillo que roza el límite de lo meloso aún para él: she fell, she fell, right under my spell. ¿O será el riff de flauta tan infantil que lo acompaña? El puente, por otro lado, es mucho mejor, sonando un poco a “Diamond Dogs” (come out of the garden, baby get out of the doldrums, baby); una verdadera anomalía que en una canción de Noel te entretengas más con algo que no es el coro. Pero tiene dinamismo; ojalá fuera así con “Keep Out Reaching” que solo es un diss barato a su hermano (I can play it on an old guitar, you can sing it like a monkey man… don’t speak of soul ‘cos you got none…) y es floja a pesar de sus trompetas. “In the Heat of the Moment” del álbum anterior hace mejor lo que estas dos canciones quieren hacer.

De vez en cuando, los planetas se alinean y Noel entrega algo tan dulzón y exaltante como en los días de Oasis y Holmes lo maquilla a la perfección. Es el caso de “It’s a Beautiful World” y “She Taught Me How to Fly”. La primera es un cántico de autoamor (all that is mine is right) en un mundo roto (el pasaje en francés anuncia el apocalipsis), irónico considerando que Noel niega los mensajes políticos en canciones; de cierto modo, bueno, aquí hay uno muy actual. El coro á la U2, al borde del rango vocal, funciona. “She Taught Me How to Fly”, mientras tanto, es pastiche de New Order, y si bien el estribillo es casi tan bueno como el de “Slide Away”, el verso es flojo, una repetición de tres clichés (the one I love/she’s divine/blow my mind). También, a la mitad, uno espera un solo de guitarra, aunque sea básico, o algo con teclados, que nunca llega. Es buena, pero tristemente no es una “Bizarre Love Triangle” (aún así, es mejor opción para dedicar que “Wonderwall”).

Pero el mayor pecado aquí es “Be Careful What You Wish For”, monótona y simplona, el bajo de “Come Together” que anticlimatiza en un coro lamentable con un patético “aaaaah”. A la segunda entran unos backing vocals femeninos ininteligibles que suenan bastante misteriosos y sexys, pero si esperas que la canción cambie más, lo haces en vano. Lo que podemos aprender de esto y “Fort Knox” es que no puedes falsificar un trance: tienes que componerlo, y Noel no puede porque ha construido una carrera entera con solo una posición, una escala, una zona de confort. Es triste, porque el álbum tiene un sonido bastante único, y es en los instrumentales cuando debería lucirse. Pero aquí los interludios de “Wednesday” son los rellenos más descarados del año junto con los “Infinite Content” de Arcade Fire.

Who Built the Moon? es una gran oportunidad perdida por la incompetencia. Eliminando las ideas subdesarrolladas, las canciones que se escuchan terminadas son pocas: “Holy Mountain”, “It’s a Beautiful World”, “She Taught Me How to Fly” (y le faltó), y las últimas dos, las catárticas “If Love Is the Law” y “The Man Who Built the Moon”, también lo mismo de siempre pero con mucho poder y pathos; al nivel del final de (What’s the Story) Morning Glory? No soy fan de “Black & White Sunshine” aunque el título suena genial; es “AKA… What a Life” Pt. 2. En pocas palabras, no se escucha como un álbum “lleno”. Tanto en eso como en experimentación, Chasing Yesterday lo supera (“The Right Stuff”, “While the Song Remains the Same”). Es incluso irónico que, con tanta pompa electrónica, tintineo, cascabel (y hasta en vivo, tijeras), el corte más satisfactorio sea un extra de 2015 llamado “Dead in the Water”, una grabación improvisada y acústica. Pónganse a practicar escalas, chicos, no son para peces.

Noel-Gallaghers-High-Flying-Birds

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