The Greatest Showman (2017)

3.0

Todos tenemos debilidad por historias que exalten nuestra individualidad y por búsquedas del éxito. Tomar la vida de P. T. Barnum y venderla como un musical que mezcla ambas es una idea brillante. Hasta podría decirse, digna del mismísimo showman titular. En la vida real estos eventos fueron menos rosáceos: Barnum no solo no se veía como Hugh Jackman, sino que era un liberal de, digamos, moralidad flexible. Empezó su carrera exhibiendo por horas a “la mujer más vieja del mundo” (mentira, obviamente), Joice Heth, una esclava ciega y paralizada, y su muerte no lo detuvo: lucró con su autopsia en una taberna.

Aquí es cuando nos preguntamos ¿acaso importa? Una de las grandes experiencias “feel good” del cine, The Sound of Music (1965) tiene el mismo desdén por la historia real, más interesada en crear una especie de historia alterna que maximice lo positivo. The Greatest Showman atenta el mismo tipo de revisionismo, al grado que los personajes hablan a base de citas motivacionales, las canciones son todas sobre empoderamiento, y hasta el clímax no ocurre una sola cosa que vaya en contra del protagonista. Maldición, hasta su esposa Charity (Michelle Williams) nunca lo confronta, sino que acepta sus ideas económicamente suicidas con una sonrisa (“¡hey, apoyen a su pareja artista!”).

Esta avalancha de cursilería sería suficiente para derrotar a cualquiera si la película no nos ganara desde el principio. Se dice que la primera impresión es la que cuenta y The Greatest Showman de inmediato te tiene con los ojos bien abiertos: un Hugh Jackman con sombrero alto y bastón, en pose inclinada y dramática, con un fraseo intercalado con carteles titulares. En cada corte, un “millennial woop” y un stomp rocanrolero. Es puro estilo y músculo del director Michael Gracey, quien aprovecha su experiencia en comerciales (ya quiero ver su película de Naruto).

La intro es algo retro, pero como musical es agresivamente moderno. Las composiciones suenan a Broadway, pero via las modulaciones sacarinas de la era Sia/Max Martin/Jack Antonoff, con bajos gruesos y un toque EDM. Ni pasó por mi mente que fueron hechas por el dúo de Benj Pasek y Justin Paul de La La Land, lo cual demuestra lo versátiles que son. Al ritmo que van las tendencias ya suena un poco a pop caduco, pero igual y en un futuro está tan añejo que la película termina como un pequeño clásico de esos que recrean en presentaciones escolares y pasan a cada rato por televisión en Navidad.

Pero de vuelta a Jackman: está tan perfectamente casteado que uno recuerda que empezó como un bailarín antes de ponerse las garras. Zac Efron, por su parte, luce mucho más cómodo aquí, explotando su carisma, que haciéndola de douchebag en Baywatch o Neighbors. Junto con Zendaya, nos regala la mejor secuencia de la película al ritmo de “Rewrite the Stars”, en una carpa solitaria, un juego elegantemente erótico de “atrápame si puedes” entre hombre en cuerda y muchacha en trapecio. La cámara de Seamus McGarvey (Nocturnal Animals) muestra en rápidos cortes lo necesario para entender la coreografía de los amantes, y luego se aleja para mostrarnos lo pintoresco del suceso a la distancia. Cuchicheos de emoción adolescente y dopamina eran casi palpables en la sala.

The Greatest Showman termina con la cita “no hay arte más noble que hacer feliz a los demás”, supuestamente de Barnum. Y la película es tan efectiva que, al leer eso, uno casi se olvida de sus exigencias. Como en una escena donde el típico personaje del crítico cínico le dice a Jackman: “nunca me gustó tu show… pero otro crítico casi podría llamarlo una celebración de la humanidad“. Cuando va el turno de brillar de Keala Settle, quien interpreta a la dama barbuda Lettie Lutz, la canción “This Is Me”, tan obvia en sus versos de empoderamiento, me hubiera hecho hacer una mueca si no hubiera estado ya bajo el hechizo. De igual modo, al ver venir clichés gastadísimos, solo me dejé llevar.

Más temprano en la película, Jackman dice “la gente viene a mi show por el placer de ser hoodwinked (engatusados)”. Es, graciosamente, aplicable a The Greatest Showman, que no es gran arte, pero es gran entretenimiento.

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The Greatest Showman

El gran showman

Año
2017
Duración
105 min.
País
Estados Unidos
Dirección
Michael Gracey
Guion
Jenny Bicks, Bill Condon (Historia: Jenny Bicks)
Música
Benj Pasek, Justin Paul
Fotografía
Seamus McGarvey
Reparto
Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Zendaya, Rebecca Ferguson, Diahann Carroll, Fredric Lehne, Yahya Abdul-Mateen II, Isaac Eshete, Katrina E. Perkins, John Druzba, Shawn Contois, Ethan Coskay, Jamie Jackson
Productora
Chernin Entertainment / 20th Century Fox

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