A Trip to the Moon (1902)

4.0

Georges Melies fue la primera persona en concebir al párvulo cine como algo más que una moda pasajera. Claro, está la posibilidad de que para él no fuera sino el truco más elaborado del que podía sacar provecho, pero para los demás su máximo acto de magia eventualmente se convirtió en la máxima de las artes, destinada a cohesionar mimesis, narrativa, e incluso sonido. Sus filmes exhiben una cualidad teatral que por siempre iría atada a esta nueva forma de arte, desde fantasías féerie como “El ladrón de Bagdad” (1924) hasta los dramas a puerta cerrada de Bergman. La vida, sin embargo, es poco romántica y no es gentil con genios, y Melies terminó como juguetero en una estación de tren, período tardío inmortalizado en “Hugo” de Scorsese. Cual haya sido su mala suerte, es una figura que jamás se irá del imaginario.

De entre sus más de quinientas producciones, “Viaje a la luna” de 1902 destaca por ser la primera película de ciencia ficción y por ostentar una de esas imágenes que son ya sinónimos del cine como un todo: la luna, antropomórfica, violentada por una nave espacial. “Violentar” se me figura el verbo adecuado. La nave ni siquiera es tal, sino una de esas balas gigantescas y huecas de la imaginación de H. G. Wells en “La guerra de los mundos” o “De la Tierra a la Luna” de Verne. La tripulación de Barbenfouillis (Méliès) se encuentra con selenitas que también recuerdan a los bichos de Wells en “Los primeros hombres en la luna”, con organización social y un entorno que semeja a un hormiguero.

Una de las consecuencias más beneficiosas de seguir el cine desde sus inicios es perder ese apego malsano al realismo y la exactitud férrea que ha promovido la crítica en internet con sus nitpicks. A Méliès nada de eso le importa, como posteriormente tampoco le importaría a Murnau con sus negativos y frame rate acelerado, a Lang con sus ensoñaciones y a Wiene con su arquitectura imposible. La ciencia ficción aquí convive con la fantasía tan a gusto como en “Star Wars”, no con una Fuerza mística invisible sino con divinidades griegas colgadas de los astros. También, al parecer, puedes escapar de un planeta dejándote caer por un precipicio, lo cual te llevará de vuelta al espacio. No me pregunten.

Los científicos-hechiceros de Melies son pomposos, arrogantes y agresivos, y la luna es herida a su llegada. Aquí no hay rastro de ese ensueño que promueve, necesariamente, la divulgación científica, y queda la realidad sugerida de que lo único seguro de la colonización de la luna será su gentrificación, como enunció el gran filósofo Alex Turner en su tratado sociocientífico “Four Out of Five” en 2018. Melies estaba siendo un visionario con su crítica al imperialismo: en la grotesca estatua conmemorativa que se erige a la llegada de los exploradores, reza en latín “labor omnia vincit” (“el trabajo siempre vence”). Probablemente estos científicos serían buenos amigos de los burgueses de “Metropolis“, vistos como el “cerebro” de la sociedad, de superioridad innata y divina.

Melies, en su esfuerzo y mentalidad de ilusionista, terminó siendo pionero también a la hora de rodar y editar celuloide. En la escena del hombre de la luna hay un sutil travelling, y las apariciones mágicas y explosiones son creadas con stop tricks. Hay disoluciones rudimentarias pero impresionantes para la época. Catorce minutos saturados de estos trucos eran una superproducción imposible que le dieron un tiempo de fama y buenos frutos a su autor durante un tiempo, a pesar de que no la parecía uno de sus mejores trabajos. El mago ya había pisado terreno cósmico en “La luna a un metro” (1989) y luego lo haría de nuevo en “Viaje a través de lo imposible” (1904). Pero la primera es surreal y la segunda está más entregada al teatro del absurdo, con su “Instituto de Geología Incoherente”. “Viaje a la luna” era lo más cercano y plantado firmemente en el terreno de la ciencia ficción de manera completa, equilibrando libertades poéticas y críticas sociales.

Un recuento más detallado de Melies y la historia de “Viaje a la luna” está disponible en DEM. 

Le Voyage dans la Lune

Georges Méliès

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